DEFENDAMOS BUENOS AIRES la ONG Ciudadana más influyente de América.

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Imagen Julio Cortázar uno de los inspiradores de Defendamos Buenos Aires. La Buenos Aires etérea e inabarcable de Borges, Cortázar, Sábato y Bioy Casares nos inspiró a crear Defendamos Buenos Aires el 28 de febrero de 2002.

6 de julio de 2016

La Patria y nuestra identidad. Por Mario Chiesa.



En este nuevo centenario de nuestra independencia, podemos preguntarnos: ¿Cuál es nuestra identidad? ¿Cuál es el rasgo distintivo que nos une y nos diferencia de otras naciones?
Y enseguida nos encontramos con que no existe tal característica propia del "ser argentino": tanto nuestra idiosincrasia como nuestra identidad están formadas por miríadas de rasgos que se fueron entremezclando, a partir de todos los pueblos que se dieron cita en estas tierras. En nuestro país se dio una mezcla muy particular, pues aquí los inmigrantes no se mantuvieron separados según sus orígenes, sino que se fueron mezclando y dando origen a un modo de ser nuevo y abarcativo.
Hace doscientos años, las ideas que habían llegado desde Europa cobraban vida: libertad, igualdad y fraternidad no eran un lema lejano, y de la mano de ellas las gentes de por aquí también soñaron y lucharon por su propia independencia.


La Primera Junta de gobierno patrio
La Primera Junta de gobierno patrio
Durante la Revolución de Mayo, tanto los nacidos de padres criollos como los hijos de españoles, italianos y de otros orígenes enarbolaron la bandera de la libertad. En la Primera Junta había dos españoles —Juan Larrea y Domingo Matheu— y varios hijos de italianos o españoles —Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Juan José Paso, Antonio Beruti, Miguel de Azcuénaga. Es interesante notar que la mayoría de los integrantes eran primera generación de criollos —alguno de sus padres no había nacido en América.
En la época de la Declaración de la Independencia, quienes más nos enseñaron con su ejemplo cómo construir y honrar una patria fueron quienes estaban imbuidos por las nuevas ideas que venían de Europa: se habían formado en América —como Mariano Moreno, que estudió en Chuquisaca— o habían estudiado fuera del continente. Pero todos coincidían en el valor que daban a la construcción de una nueva patria.
Ellos —los inmigrantes y sus hijos— siguieron entregando sus vidas en pos de ese objetivo: hacer grande a la Nación. Así se formaron, a mediados del siglo XIX, las legiones alemana, española, suiza e italiana, para cumplir funciones policiales de defensa de Buenos Aires. Las legiones italianas se destacaron por su mayor número y por actuar en las trincheras que defendían la ciudad.
La Legión Italiana fue también conocida como Legión Valiente, y con sus hombres se formó la Legión Agrícola Militar, que desarrolló tareas agrícolas en Bahía Blanca y la defendió del peligro de los indios. Más tarde, esta y otras legiones italianas y extranjeras actuaron en la Guerra de la Triple Alianza, donde miles de ellos dieron su vida por la patria.
Luego llegarían las grandes inmigraciones, que poblaron de tal modo el país que, en 1910, más de la mitad de los habitantes de Buenos Aires era de origen extranjero —y, de ellos, más de la mitad eran italianos. Fueron todos ellos quienes nos enseñaron con su ejemplo lo que era la patria, y nos inculcaron el valor del trabajo y el sacrificio para hacer la patria grande.


El imponente monumento donado por los residentes italianos en el primer centenario y que el gobierno Kirchner hizo desmontar (Foto: Mario Chiesa)
El imponente monumento donado por los residentes italianos en el primer centenario y que el gobierno Kirchner hizo desmontar (Foto: Mario Chiesa)
Es a estos residentes —ciudadanos de estas tierras— a quienes la nación pidió que donaran monumentos en el primer centenario, y quienes nos legaron los hermosos monumentos que adornan la Ciudad de Buenos Aires en la línea de la antigua barranca. Los seis grandes monumentos fueron donados por franceses, suizos, británicos, alemanes, italianos y españoles, e inaugurados en este orden. También hubo otros monumentos más pequeños, como el donado por el Imperio Austro-húngaro.
A uno de los monumentos se le otorgó un lugar donde los inmigrantes siempre serían recordados, frente a la Casa de Gobierno de la Nación, en señal de aprecio y reconocimiento. Y el conjunto de quince estatuas lleva escrito en el mármol su homenaje a la nación: "Los italianos en la Argentina a la Nación que nos hospedó/ en el primer Centenario de su Independencia". Este es el monumento que ha sido destruido y que merece ser reconstruido en su lugar histórico, como homenaje a la nación —tal es su significado original— y como símbolo del bicentenario.


La estatua de Cristóbal Colón desmontada para su traslado
La estatua de Cristóbal Colón desmontada para su traslado
El monumento de los residentes italianos, junto con los otros cinco, constituye la memoria del centenario: el recuerdo patente de quiénes éramos en ese entonces. Y la razón de que seamos como somos, pues nuestra idiosincrasia, nuestra identidad y hasta nuestro sentido de patria nos fueron transmitidos por todos los que vinieron a estas tierras e hicieron de esta su patria adoptiva.
Ojalá, en este segundo centenario, podamos hacer nuevamente realidad aquellos principios, los que nos transmitieron los que aquí vinieron, se asentaron, vivieron sus vidas y quedaron por siempre en nuestro recuerdo.
@colonensulugar
El autor es integrante del Comité 'Colón en su lugar'

Defendamos Buenos Aires. 

La ONG Defensora de Derechos Civiles más influyente de América. Entre nuestros mentores se destacan Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Adolfo Bioy Casares, Julio Cortázar y Raúl Alfonsín. Contacto: defendamosbuenosaires@gmail.com En Facebook: Defendamos Buenos Aires En Twitter: @DefendamosBsAs

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